{"schema":"pevgrow-library-work-text@1","id":"le-club-des-hachichins-1846","title":"El club de los hachichins","originalTitle":"Le Club des Hachichins","author":"Théophile Gautier","year":1846,"kind":"relato","topics":["Cultura","Historia","Literatura"],"language":"es","rights":"public-domain","rightsLabel":"Dominio público","license":"https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/","source":"Gallica / Wikisource","publisher":"Biblioteca Pevgrow","page":"https://pevgrow.es/biblioteca/le-club-des-hachichins-1846","text":"https://pevgrow.es/biblioteca/le-club-des-hachichins-1846/texto","self":"https://pevgrow.es/biblioteca/le-club-des-hachichins-1846/datos","encodingFormat":"text/markdown","textSha256":"202a3ce4585ea4bb28fadc8e986944bb250b38491bb9ef62b015d4c0a2ef95db","bodySha256":"d986d714a10ab480a457381bd0219990a5be893f4ea6147dd7bca74676fc9aa8","bytes":38074,"words":6140,"structure":{"editorial":true,"chapters":[{"numero":1,"titulo":"El hotel Pimodan","palabras":806,"origen":"manifiesto"},{"numero":2,"titulo":"Mostaza antes de cenar","palabras":188,"origen":"manifiesto"},{"numero":3,"titulo":"Paréntesis","palabras":439,"origen":"manifiesto"},{"numero":4,"titulo":"Ágape","palabras":4824,"origen":"manifiesto"}],"headings":[{"nivel":2,"titulo":"I. El hotel Pimodan"},{"nivel":2,"titulo":"II. Mostaza antes de cenar"},{"nivel":2,"titulo":"III. Paréntesis"},{"nivel":2,"titulo":"IV. Ágape"},{"nivel":2,"titulo":"V. Un señor que no estaba invitado"},{"nivel":2,"titulo":"VI. Fantasía"},{"nivel":2,"titulo":"VII. El kief"},{"nivel":2,"titulo":"VIII. El kief se torna pesadilla"},{"nivel":2,"titulo":"IX. El *tread-mill*"},{"nivel":2,"titulo":"X. No creáis en los cronómetros"}]},"citations":[{"capitulo":1,"texto":"Una tarde de diciembre, obedeciendo a una convocatoria misteriosa, redactada en términos enigmáticos que comprendían los afiliados e ininteligibles para los demás, llegué a un barrio lejano, especie de oasis de soledad en medio de París, que el río, rodeándolo con sus dos brazos, parece defender contra las invasiones de la civilización, pues era en una vieja casa de la isla Saint-Louis, el hôtel Pimodan, construido por Lauzun, donde el extraño club del que yo formaba parte desde poco tiempo atrás celebraba sus sesiones mensuales, a las que iba a asistir por primera vez."},{"capitulo":3,"texto":"¿Por qué artificios obtenía el Viejo de la Montaña una abnegación tan completa? — Por medio de una droga maravillosa cuya receta poseía, y que tiene la propiedad de procurar alucinaciones deslumbrantes. Quienes la habían tomado hallaban, al despertar de su embriaguez, la vida real tan triste y tan descolorida, que la sacrificaban con alegría para volver al paraíso de sus sueños; pues todo hombre muerto al cumplir las órdenes del jeque iba al cielo por derecho, o, si escapaba, era admitido de nuevo a gozar de las felicidades de la misteriosa composición."},{"capitulo":4,"texto":"La comida se servía de una manera extraña y en toda suerte de vajillas extravagantes y pintorescas. Grandes vasos de Venecia, atravesados por espirales lechosas, vidrios alemanes historiados con blasones y leyendas, jarras flamencas de gres esmaltado, frascos de cuello esbelto, aún rodeados de sus trenzas de cañas, reemplazaban a los vasos, las botellas y las garrafas."}]}