Cultivé Black Bomb por primera vez este año y quedé impresionado por el rendimiento y la potencia. Las plantas se mantuvieron cortas y robustas, y los cogollos estaban cubiertos de cristales. El efecto es muy relajante, perfecto para desconectar. El sabor es terroso con un agradable toque dulce. Definitivamente volveré a cultivarla.











