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Psilocibina

Cómo se estudia el desarrollo de los hongos

Fran Quesada Moya
12 min de lectura
Seta de sombrero pardo vista desde abajo sobre hierba seca, con láminas oscuras en abanico, pie blanco alargado y la fecha 30/05/2015 en una esquina.
Fotografía de Igor Yevdokimov (Mushroom Observer), identificada por su autor como Coprinopsis cinerea; Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0; recorte y conversión a WebP. La fecha impresa en la imagen es parte del registro.

Cuando ves una seta asomar entre la hierba estás viendo solo una parte pequeña de un hongo: el resto es una red de filamentos escondida bajo el suelo o dentro de un tronco. Por eso estudiar cómo se desarrolla un hongo no es tan sencillo como mirar crecer una planta. En esta guía comparas los tres contextos que usa la micología para hacerlo: la observación de campo, las colecciones y archivos de referencia, y los estudios controlados que ya se han publicado con organismos modelo. Verás qué pregunta responde cada uno, qué registro te hace falta para llevarla allí y qué puedes y qué no puedes concluir de una foto fechada. Al final tienes tres herramientas para ponerlo en práctica y una selección de ópticas portátiles para observar mejor.

La seta no es todo el hongo

Lo que ves sobre el suelo es el cuerpo fructífero. El organismo completo incluye una red de filamentos, el micelio, que casi nunca se ve.

Cada contexto responde algo distinto

El campo muestra cambios fechados, la colección guarda ejemplares con su historia y el estudio publicado explica mecanismos en un organismo modelo.

Una foto sola no basta

Sin fecha, lugar y contexto, una imagen no se puede comparar ni corregir. Con ellos, empieza a ser un dato.

El desarrollo visible no es el organismo completo#

Un hongo suele vivir como una red de filamentos finísimos llamados hifas. Todas juntas forman el micelio, que se extiende dentro del suelo, la madera o la hojarasca. Cuando las condiciones acompañan, parte de esa red se organiza y levanta una estructura que sí se ve: el cuerpo fructífero. Es lo que llamamos seta, y su función es producir y soltar esporas, las células con las que el hongo se dispersa.

Esto cambia la pregunta. Si hablas del «desarrollo» de un hongo, puedes referirte a dos cosas muy distintas: cómo cambia lo que se ve (una seta que aparece, se abre y se deshace) o cómo se forma ese cuerpo fructífero a partir del micelio. La primera se puede seguir con paciencia y una cámara. La segunda exige métodos que no están al alcance de un paseo.

Los tres contextos que siguen se reparten el trabajo. Ninguno ve todo el ciclo, así que combinarlos es lo que da una imagen completa.

Observación de campo: registrar sin intervenir#

La observación de campo consiste en volver al mismo sitio, mirar y anotar. No hace falta recoger nada. De hecho, quitar una seta o abrirla durante el seguimiento corta la serie que querías estudiar.

El patrón temporal de cuándo salen las setas se llama fenología: es el calendario de la fructificación. La Universidad de Oslo lo estudia con registros de campo fechados de varios países europeos, que se cruzan después con datos de clima. Tú puedes hacer una versión pequeña con tu cuaderno.

La forma y el color de una seta cambian con la edad. El Jardín Botánico Nacional de Australia lo ilustra con una seta de color púrpura intenso cuando es joven que se vuelve parda con los días, y con un grupo de setas cuyos sombreros están desflecados al principio y dejan de estarlo al madurar. Por eso conviene fotografiar ejemplares de distintas edades y no fiarse de una sola imagen.

Qué anotar en cada visita y para qué sirve
DatoPara qué sirveEjemplo
FechaOrdenar las visitas y comparar épocas2026-10-03 (año-mes-día)
Lugar y hábitatVolver al mismo punto y relacionarlo con el entornoPinar, borde de camino, junto a un tocón
SoporteSaber sobre qué sale: suelo, hojarasca, maderaMadera caída cubierta de musgo
Foto de contextoReconocer el punto y comparar encuadres entre visitasPlano abierto desde el mismo lugar
Foto de detalleQue otra persona pueda opinar sobre la formaSombrero, pie y cara inferior bien enfocados
¿Mismo ejemplar?Decidir si dos visitas forman una serieSí, con una marca de referencia visible; o «no lo sé»

El último dato es el más importante y el que más se olvida. Dos setas pegadas pueden ser dos ejemplares distintos, aunque en la foto parezcan una misma que ha crecido. Si no puedes asegurar que es el mismo, apunta «no lo sé». Es mejor un hueco honesto que una serie inventada.

Colecciones y archivos: qué conserva un ejemplar#

Una colección es un archivo de ejemplares secos, con su etiqueta. A las de hongos se las llama fungarios (o herbarios micológicos). El Herbario Micológico Nacional de Canadá, por ejemplo, conserva más de 350.000 ejemplares que sirven de prueba para investigaciones, para fijar nombres científicos y para documentar qué hongos hay en cada región, en qué soportes y en qué épocas del año.

Sobre de papel crema con etiqueta manuscrita en tinta azul que dice «On a stump, Murree», la fecha 1-8-59 y un nombre de colector, con un código de barras de Kew.
Sobre de un ejemplar seco del fungario de Kew, según Maparchives (CC0). La etiqueta recoge nombre, soporte, localidad, fecha y colector. Fíjate en la fecha, 1-8-59: sin el formato, no sabes si es el 1 de agosto o el 8 de enero.

Esa etiqueta resume lo que una colección aporta: un ejemplar concreto, con fecha, lugar, soporte y quién lo recogió. Es un tipo de dato que no puedes obtener mirando una foto de paseo. Con la etiqueta puedes volver al registro, comprobar el nombre con quien lo determinó y cruzar el ejemplar con otros de la misma zona.

Hoy muchas colecciones están digitalizadas. Andrew y colaboradores explican en 2018 que los millones de ejemplares guardados en el mundo tienen ya datos accesibles de nombre y clasificación (taxonomía), localidad, fecha de recogida y hábitat o soporte. Se usan para estudiar dónde vive cada hongo y cuándo fructifica. El portal MyCoPortal reúne colecciones de muchos países y distingue las que se basan en ejemplares de las que se basan en observaciones.

Un caso real: 34.500 registros noruegos#

Kauserud y colaboradores aprovecharon esos registros fechados para preguntarse si la época de fructificación había cambiado.

Kauserud et al. (2008): qué se midió y qué se concluyó
AspectoQué dice el estudio
DatosUnos 34.500 registros de herbario fechados, de Noruega, entre 1940 y 2006
Resultado principalDesde 1980, la fecha de fructificación otoñal se retrasó de media 12,9 días
MatizEl cambio varió mucho entre especies y grupos; las de fructificación temprana se retrasaron más
Explicación propuestaLos análisis indican que temperaturas más altas en otoño e invierno retrasan la fructificación

Lo bonito de este caso es lo que no hace: no sigue a una seta concreta. Compara miles de ejemplares distintos, cada uno con su fecha. La colección responde a «¿ha cambiado la época?» y no a «¿cómo cambia esta seta de un día para otro?». También conviene recordar que la fecha de un ejemplar es la de su recogida, no la del primer día en que empezó a verse.

Estudio controlado publicado: el caso de Coprinopsis cinerea#

Hay preguntas que ni el campo ni la colección pueden contestar, porque suceden dentro del hongo. Para ellas la ciencia usa organismos modelo: especies elegidas porque se estudian bien y permiten comparar resultados entre equipos. Un ejemplo clásico es Coprinopsis cinerea, el hongo que en 2000 aún aparecía con su nombre anterior, Coprinus cinereus, en una revisión muy citada de Ursula Kües.

Aquí no te damos instrucciones ni hace falta que montes nada. Lo útil es saber qué se aprendió y cómo leerlo. Según esa revisión:

  • Su micelio tiene dos formas principales: una asexual y otra que resulta de fundirse dos micelios compatibles. Los cuerpos fructíferos se desarrollan normalmente sobre la segunda.
  • Dentro de las láminas del cuerpo fructífero hay células especializadas, los basidios, donde se forman las esporas. Allí la fusión de los núcleos y su división ocurren de manera sincronizada, y esa sincronía lo ha hecho muy valioso para estudiar la meiosis y la recombinación, es decir, cómo se reparten y se mezclan los genes al formar las esporas.
  • Si se forma o no una estructura depende de señales del entorno, como la luz, la temperatura, la humedad y los nutrientes, y de factores internos, entre los que pesan mucho los genes que determinan la compatibilidad entre micelios.

Este contexto es el único que mira dentro del hongo, pero también el más alejado de lo que ves en el bosque. Por eso se usa junto con los otros dos: el estudio explica un mecanismo, el campo muestra cuándo y dónde aparece una seta y la colección guarda ejemplares que lo documentan.

Qué contexto de estudio responde a cada pregunta#

Si juntas lo anterior, aparece un patrón claro: cada contexto responde bien a un tipo de pregunta y mal a las demás. La infografía lo resume y la tabla lo compara punto por punto.

Cargando herramienta interactiva…
Campo, colección y estudio publicado, cara a cara
ContextoQué observasPregunta que responde bienLímite
Observación de campoEl cuerpo fructífero en su sitio, visita a visita¿Cuándo sale y cómo cambia lo que se ve?No ve el micelio y no identifica la especie por sí sola
Colección o archivoUn ejemplar con su etiqueta: fecha, lugar, soporte, colector¿Qué especie es y dónde y cuándo se ha registrado?Un ejemplar es una sola fecha, no una serie
Estudio controlado publicadoResultados de un organismo modelo bajo condiciones descritas¿Qué mecanismo hay dentro del hongo?No se traslada sin más a otras especies o a otras condiciones

Ahora puedes probarlo con tu propia pregunta. Elige qué quieres saber y con qué cuentas: el selector te indica a qué contexto llevarla, qué registro conviene preparar y qué no podrás concluir.

Cargando herramienta interactiva…

Material para observar y fotografiar mejor#

Si quieres ver mejor la textura de la superficie, las láminas o el punto donde el pie se une al soporte, una lupa o un microscopio de bolsillo te ayuda a documentar lo que miras. Sirven para observar y fotografiar el exterior. No ven el micelio interno ni identifican una especie, y su aumento no sustituye a una regla visible en la foto.

Material destinado a estudios micológicos, no apto para consumo humano.

Un cuaderno de visitas de ejemplo#

Mejor verlo con un caso. Este cuaderno es un ejemplo inventado para ilustrar el método: no corresponde a ninguna seta real ni sirve para estimar cuánto tarda en desarrollarse ningún hongo.

Ejemplo ficticio: tres visitas al mismo tocón
VisitaFechaObservaciónInterpretación
13 de octubreDos cuerpos cerrados y pequeños sobre el tocón; foto de contexto y de detalleInicio de la serie del ejemplar de la izquierda, marcado con una piedra al lado
26 de octubreUno de los dos con el sombrero extendido; el otro no se distingue bienMisma posición junto a la piedra: probablemente el mismo ejemplar
318 de octubreNo se ve nada en el puntoSin observación: no se sabe cuándo se deshizo ni si hay otro cuerpo fructífero en otro punto

Fíjate en lo que el cuaderno no hace. No calcula una velocidad entre la visita 1 y la 2, porque no sabes a qué hora salió cada cuerpo. No da por terminado el hongo en la visita 3, porque lo único que dice es que no hay nada visible. Y deja claro qué visitas pertenecen a la misma serie y cuáles no.

Prueba tú el mismo método. La herramienta ordena tus visitas por la fecha en que las observaste (no por el orden en que las apuntes) y marca los huecos entre ellas. Puedes guardar el cuaderno en tu navegador si quieres; si no, desaparece al cerrar la página.

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Tu siguiente paso: en tu próxima salida, apunta la fecha, haz una foto de contexto y otra de detalle sin tocar nada, y anota si crees que es el mismo ejemplar que la última vez. Si dudas, escribe «no lo sé».

Cómo leer huecos, cambios y fotografías#

Cuando revises tu cuaderno, o los datos de otra persona, estas reglas te evitan los errores más comunes:

  • Un hueco no es una conclusión. «No se ve nada» describe un punto en un día. No equivale a «ha muerto» ni a «ha dejado de existir».
  • Un cambio entre dos visitas no fija el momento exacto. Sabes que ocurrió entre una fecha y otra, no cuándo.
  • Mismo sitio no es mismo individuo. Dos cuerpos fructíferos en el mismo punto, en fechas distintas, pueden pertenecer al mismo micelio o ser independientes. Sin una marca de referencia, no lo sabes.
  • Fotos de ejemplares distintos no forman una secuencia. Puedes juntarlas como ilustración de etapas, diciendo claramente que no es el seguimiento de un único ejemplar.
  • Una foto no identifica una especie. Ayuda a plantear una hipótesis, que otra persona puede comprobar si la ficha está completa.

La ficha de una observación o de un registro archivado vale lo que valen sus datos. Marca los que tienes y comprueba qué usos permite.

Cargando herramienta interactiva…

Preguntas frecuentes#

¿Puedo juntar fotos de ejemplares distintos como si fueran una secuencia?

Solo como ilustración de etapas, y diciendo que no es el seguimiento de un único ejemplar. Una serie de verdad exige que sea el mismo individuo en cada visita, con una referencia que lo demuestre.

¿Cada visita es una observación nueva?

Cada visita tiene su propia fecha y su propio registro, pero conviene mantener el vínculo con las anteriores. Apunta siempre si crees que es el mismo ejemplar, el mismo punto o algo distinto.

Si desaparece la seta, ¿ha desaparecido el hongo?

No. Lo que desaparece es el cuerpo fructífero, una estructura temporal. El micelio, la red de filamentos, puede seguir en el suelo o en la madera sin que lo veas.

¿Qué diferencia hay entre un fungario y una galería de fotos?

El fungario conserva el ejemplar físico con una etiqueta que recoge fecha, lugar, soporte y quién lo recogió, y permite volver a examinarlo. Una galería muestra imágenes, que pueden no tener esos datos y no se pueden volver a analizar con otros métodos.

¿Basta una foto para identificar una seta?

No. La forma y el color cambian con la edad y un solo ángulo no recoge todo lo que hace falta. Una foto con ficha completa sirve para que otra persona opine, no como identificación segura.

¿Por qué se estudian hongos en laboratorio si lo que importa es el bosque?

Porque algunas preguntas, como qué ocurre dentro del hongo al formar un cuerpo fructífero, no se pueden contestar mirando desde fuera. Los organismos modelo permiten compararlas entre equipos, aunque sus resultados no se aplican automáticamente a otras especies.

¿Hay una velocidad normal de desarrollo de las setas?

No hay una cifra universal. Depende de la especie, del entorno y de lo que se mida, y por eso esta guía no calcula tasas: ordena observaciones fechadas y marca los huecos.

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Fuentes y cómo interpretar esta guía

Las fuentes respaldan la fenología, el papel de las colecciones, el caso de los registros noruegos, el organismo modelo y los cambios con la edad.

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