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Psilocibina

Terence McKenna y la divulgación de los hongos

Alan Martínez
1 comentarios10 min de lectura
Composición ilustrada con una persona de espaldas ante un río y un bosque, rodeada de libros, setas y diagramas celestes.
Ilustración editorial generada con IA; no es un retrato ni una fotografía documental.

Terence McKenna es uno de los nombres que más aparecen cuando alguien se acerca al mundo de los hongos, pero casi nunca se explica qué fue y qué no fue. Aquí te cuento quién era, con fechas y fuentes. Verás qué papel tuvo con los hongos, qué es el organismo del que tanto habló, qué libros firmó y cuáles de sus ideas son hechos, cuáles testimonios y cuáles hipótesis suyas. Al final tienes una guía para observar hongos sin tocarlos y una herramienta para comprobar una cita antes de darla por buena.

Quién fue Terence McKenna y qué se sabe de su vida#

Terence McKenna nació en 1946 en Paonia, Colorado, y murió el 3 de abril de 2000, a los 53 años. El archivo de la Universidad de Purdue, que guarda los papeles de los hermanos Terence y Dennis McKenna, recoge que se graduó en Berkeley en 1975. Su grado combinaba ecología, conservación de recursos y chamanismo.

En 1971 viajó con Dennis a La Chorrera, en la Amazonia colombiana. Cuatro años después, en 1975, los dos publicaron The Invisible Landscape. Más tarde llegaron sus libros en solitario. Esta cronología te muestra cada hito junto al tipo de fuente que lo respalda:

Cargando herramienta interactiva…

Fíjate en las etiquetas, porque no todas las fuentes valen lo mismo:

  • Archivo: documentos y registros que se pueden consultar, como el fondo de Purdue.
  • Testimonio institucional: lo cuenta una organización sobre sí misma, como Botanical Dimensions. Es útil, pero es una sola voz.
  • Obra del autor: lo escribió él. Sirve para saber qué pensaba, no para dar por probado lo que cuenta.

Sobre su muerte, el obituario del Los Angeles Times da la fecha, la edad y el lugar, en California. No recoge unas «últimas palabras» y en las fuentes que hemos consultado tampoco aparecen. Si te cruzas con una frase que se presenta como tal, trátala como una atribución sin comprobar. Más abajo tienes cómo hacerlo.

Qué papel tuvo con los hongos: divulgador, no investigador#

McKenna no fue un investigador de laboratorio. Las fuentes lo describen con otras palabras. El CCCB de Barcelona lo llama «polímata»: alguien con conocimientos de muchas áreas, en su caso etnobotánico, filósofo, orador, escritor e historiador. Ars Electronica, que lo presentó en 1990, lo describe como autor y explorador con veinticinco años de estudio del chamanismo y la etnofarmacología.

Dos palabras para situarte. La etnobotánica estudia cómo usan las plantas las distintas culturas. La etnofarmacología estudia las sustancias de origen natural que esas culturas emplean.

¿Y la micología? Un micólogo describe especies y publica en revistas con revisión por pares, es decir, donde otros expertos examinan el trabajo antes de aceptarlo. En las fuentes consultadas no aparece ninguna publicación de ese tipo firmada por McKenna sobre hongos. Lo que sí hay es divulgación: libros, charlas en teatros y salas, y una enorme capacidad de llamar la atención. Su mérito está ahí, en poner el tema sobre la mesa.

Divulgador
Investigador
Cómo leerlos

Psilocybe cubensis: el organismo detrás del nombre#

El hongo que más se asocia a McKenna se llama Psilocybe cubensis. Es un nombre científico formado por dos palabras: el género (Psilocybe) y la especie (cubensis). Los nombres que acompañan al científico cuentan la historia de su publicación. Según ColFungi, el catálogo de hongos útiles de Colombia que elabora Kew, el nombre aceptado es Psilocybe cubensis (Earle) Singer, publicado en la revista Sydowia en 1948. Los paréntesis indican que Earle describió primero la especie y que Singer la colocó después en este género.

Ese mismo catálogo lo clasifica en el reino Fungi, en el grupo Basidiomycota y en el orden Agaricales. Registra la especie en países de América, Asia, Europa y Australia.

McKenna hablaba de «plantas visionarias» y a veces incluía en ellas los hongos, como recoge el propio CCCB. Es una forma popular de hablar. Biológicamente, un hongo no es una planta. No hace fotosíntesis, su pared celular contiene quitina (el material del caparazón de los insectos) y absorbe los nutrientes del entorno. Los manuales de biología actuales los sitúan más cerca de los animales que de las plantas.

También conviene separar dos tipos de nombre que se mezclan a menudo:

Tipo de nombreEjemploQué te dice
Nombre científicoPsilocybe cubensis (Earle) SingerIdentifica la especie. Tiene autoría, publicación y año, y se puede consultar en un catálogo.
Nombre comercialMcKennaiiEs una etiqueta de marca que recuerda a McKenna. No es un nombre científico ni demuestra el origen genético de un lote.

Cómo observar hongos sin tocarlos#

Ya sabes qué es el organismo del que tanto se habló. Ahora toca mirar hongos de verdad. La mejor forma de estudiar uno en su sitio es observarlo sin recogerlo, sin moverlo y sin alterar lo que lo rodea. Así lo ves como es y lo dejas donde está.

Una buena observación son fotos y notas. Estas cuatro ideas te sirven con cualquier hongo:

Encuadre

Foto desde arriba, de lado y a ras del suelo. Si no ves la parte inferior, anota «no visible» en lugar de darle la vuelta.

Escala

Coloca una regla o una moneda cerca, sin apoyarla en el hongo, para que se vea el tamaño.

Contexto

Apunta fecha, lugar, sobre qué crece (suelo, madera, hojas) y qué árboles hay cerca.

Serie

Vuelve otro día y repite la foto desde el mismo sitio. Un hongo cambia con las horas.

Los jardines botánicos australianos explican que forma del sombrero, láminas, pie y otros rasgos visibles se usan para identificar hongos. Una foto recoge muchos de ellos, pero no todos. Muchas especies solo se separan con el microscopio. Por eso una foto documenta lo que viste y no certifica qué especie es.

Para acercarte a los detalles de superficie te sirve una lupa o un microscopio portátil. No son un microscopio de laboratorio, pero con ellos puedes fotografiar texturas y bordes que a simple vista se pierden:

Obras principales y qué leer según tu interés#

McKenna firmó varios libros. Estos son los cuatro que más se citan, con el primer año de publicación que recoge Open Library. Ojo con las traducciones al español, que salieron en otros años: el CCCB, por ejemplo, fecha El manjar de los dioses en 1994, mientras que Food of the Gods es de 1992.

1975 · con Dennis

The Invisible Landscape

Los dos hermanos cuentan el viaje a La Chorrera y desarrollan sus ideas. Es el libro de la colaboración.

1991

The Archaic Revival

Ensayos y entrevistas. Es la mejor muestra de su estilo oral y de los temas que repetía.

1992

Food of the Gods

Su recorrido cultural por las plantas y los hongos. Incluye la hipótesis del simio drogado.

1993

True Hallucinations

Relato en primera persona del viaje amazónico. Es el más fácil de leer.

No hace falta leerlos todos ni en orden. Dinos qué te interesa y el selector te propone un primer libro y un segundo paso:

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Del relato a la evidencia: hechos, testimonios e hipótesis#

Las ideas de McKenna no pesan igual. Unas son episodios que constan en archivos. Otras las cuenta una organización sobre sí misma. Y otras son hipótesis que él defendió y que nadie ha comprobado. Esta tabla las separa:

AfirmaciónTipoDe dónde saleQué conviene tener en cuenta
Viaje a La Chorrera en 1971Hecho documentadoArchivo de PurdueEl viaje consta. Lo que ellos interpretaron de él es su lectura personal.
Botanical Dimensions, 1985Testimonio institucionalBotanical DimensionsLo cuenta la propia organización. Pide una segunda fuente independiente.
Simio drogadoHipótesis personalFood of the GodsEl Los Angeles Times la presenta como una creencia suya. Ninguna fuente institucional que citamos la da por comprobada.
Origen de la guerra y cambio del climaEspeculaciónObituario del Los Angeles TimesEs una teoría histórica sin cronología comprobada en las fuentes consultadas.

Un ejemplo para que lo veas en la práctica. La hipótesis del simio drogado sostiene que algunos de nuestros antepasados primates tomaron plantas y hongos psicoactivos y que eso empujó el desarrollo de su mente. Es una historia atractiva y encaja bien en una charla. Pero para que fuera ciencia haría falta algo más que un relato coherente: restos arqueológicos, datos biológicos y estudios revisados por otros expertos. Esa es la diferencia con el viaje de 1971, que consta en un archivo.

Ilustración de un simio sentado con las piernas cruzadas sobre una plataforma, rodeado de setas, planetas y galaxias.
Ilustración libre de Pevgrow inspirada en la hipótesis del simio drogado. No es un retrato de McKenna ni una prueba de la hipótesis.

Pruébalo tú. Elige una afirmación y verás de qué tipo es, dónde aparece y qué fuente tendrías que pedir para darla por buena:

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Botanical Dimensions, Dennis McKenna y Kathleen Harrison#

La figura de McKenna se entiende mejor con las personas e instituciones que tuvo al lado. Tres nombres aparecen una y otra vez:

Botanical Dimensions

Organización fundada en 1985 por Kathleen Harrison y Terence McKenna. Él se retiró en 1992, según la propia entidad.

Dennis McKenna

Hermano de Terence. Se doctoró en 1984 en la Universidad de Columbia Británica y es cofundador del Heffter Research Institute.

Kathleen Harrison

Fundó Botanical Dimensions y ha sido su presidenta y directora de proyectos desde el principio. Estudia y enseña la relación entre las personas y las plantas.

Un detalle útil: el obituario del Los Angeles Times dice que McKenna «fundó y dirigió» Botanical Dimensions. La organización, en cambio, dice que la fundó Harrison con él y que ella ha llevado la dirección durante toda su historia. Cuando dos fuentes cuentan algo distinto, te quedas con la que más cerca está del hecho y lo anotas. Aquí es la propia organización.

Los papeles de ambos hermanos se conservan en Purdue, en el fondo «Dennis and Terence McKenna papers», que cubre de 1943 a 2016. Si quieres ver el material original, ahí empieza la pista.

Cómo comprobar una cita o afirmación atribuida a McKenna#

Con alguien tan citado, circulan muchas frases sueltas. Imagina que ves en una imagen una frase con su nombre y sin más datos. Antes de compartirla, hazte tres preguntas. ¿De qué obra sale? ¿En qué edición o fecha? ¿En qué página o minuto? Si no puedes responder, la frase sigue siendo una atribución.

Un ejemplo concreto: «dijo esto en una charla» no basta. Necesitas la grabación, su fecha y el fragmento. Con un libro, la edición y la página. Si lo único que tienes es un artículo que la cita, sube un escalón y busca la obra que dice citar.

El verificador te dice cuánto se puede rastrear tu cita y cuál es el siguiente paso. Mide la trazabilidad, no la autenticidad: eso solo lo decide el original.

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Una costumbre que te ahorra errores: antes de compartir una frase, apunta obra, edición y página. Si no puedes, compártela como «atribuida a McKenna».

Preguntas frecuentes#

¿Era Terence McKenna micólogo?

No. Las fuentes lo describen como autor, conferenciante y etnobotánico, con una formación interdisciplinar. En las fuentes consultadas no aparece ninguna publicación micológica revisada por pares firmada por él. Su papel fue el de divulgador.

¿Fundó Terence McKenna solo Botanical Dimensions?

No. Según la propia organización, la fundó Kathleen Harrison junto a él en 1985, y ella ha sido su presidenta y directora de proyectos desde entonces. McKenna se retiró en 1992.

¿Qué significa McKennaii?

Es un nombre comercial que recuerda a McKenna. No es un nombre científico: el hongo se llama Psilocybe cubensis. Un nombre comercial no acredita el origen genético de un lote concreto.

¿Qué es la hipótesis del simio drogado?

Es una idea de McKenna, recogida en Food of the Gods, según la cual las plantas y los hongos psicoactivos influyeron en la evolución de la conciencia humana. Se presenta como hipótesis personal y no como resultado comprobado.

¿Cuándo murió Terence McKenna?

Murió el 3 de abril de 2000, a los 53 años, en California, según el obituario del Los Angeles Times. Las fuentes consultadas no recogen unas últimas palabras documentadas.

¿Qué libro de McKenna conviene leer primero?

Para una narración, True Hallucinations (1993). Para su historia cultural, Food of the Gods (1992). Para la colaboración con su hermano, The Invisible Landscape (1975). Y para una muestra de ensayos, The Archaic Revival (1991).

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Fuentes y cómo interpretar esta guía

Estas fuentes respaldan la cronología, las obras, el nombre científico y la observación. Las ideas de McKenna se atribuyen a él y no se presentan como resultados comprobados.

Las fuentes de una organización sobre sí misma se identifican como testimonio institucional.

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Ver conversación y dejar una pregunta (1)
  1. N
    Nacho Martinez Vicente

    ¡Fascinante artículo sobre Terence McKenna! Realmente captura la esencia de sus teorías revolucionarias y su impacto duradero en el pensamiento contemporáneo.

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