Cuando saques el Arizer Air de la caja, es posible que los vástagos de cristal te parezcan un poco ajustados al insertarlos en la cámara de calentamiento. Esto es normal; las juntas tóricas necesitan un poco de calor para aflojarse. Tu primera sesión puede sentirse diferente al fumar: el vapor es más fresco y suave en los pulmones. No lo confundas con "no funciona"; los efectos suelen aparecer gradualmente unos minutos después.
Notarás inmediatamente la pureza del sabor. Como tus labios tocan cristal, no plástico, saborearás la hierba exactamente como la naturaleza la creó. Sin embargo, es posible que por instinto tires con fuerza, como si estuvieras limpiando un bong. Si lo haces, el calentador podría no dar abasto. Pronto aprenderás que una inhalación lenta y constante, como un "sorbete", es el secreto para obtener grandes nubes con este dispositivo.
Presta atención a las luces LED. El parpadeo indica que se está calentando, y la luz fija significa que está listo. Es un lenguaje visual sencillo que, una vez comprendido, te da un control total sobre tu sesión sin necesidad de una pantalla digital compleja.