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Cuánto tardan en crecer los hongos: fases y variabilidad

Fran Quesada Moya
1 comentarios10 min de lectura
Cuaderno abierto con dos dibujos de un tronco, junto a setas pardas, musgo y hojas otoñales.
Ilustración original generada con IA; las dos escenas son conceptuales y no representan una serie temporal observada.

«¿Cuánto tarda en crecer un hongo?» parece una pregunta con una sola respuesta, pero mezcla cuatro relojes distintos: el de la red de micelio que no se ve, el de la seta que asoma, el de los días que separan tus visitas y el de la temporada de todo un bosque. En esta guía los separas, ves qué han medido estudios reales (desde milímetros por hora en un moho de laboratorio hasta días de retraso en décadas de registros) y practicas con dos herramientas a leer la ventana de tus propias observaciones. No hay una cuenta atrás que valga para todas las especies, y aquí vas a ver por qué.

Qué reloj estás preguntando#

Cuando alguien dice «¿cuánto tarda?», casi nunca aclara qué está contando. Puede referirse a cuánto lleva el hongo ahí, a cuándo se hizo visible la seta, a cuántos días pasaron entre dos fotos o a en qué época del año suele salir. Son preguntas distintas y cada una se responde con un dato diferente.

Hay una duda muy repetida en foros de aficionados: ¿se cuenta desde que llovió o desde que se ve el primordio? El primordio es el esbozo diminuto de la seta, el primer bulto reconocible. Las dos formas de contar son válidas, pero no son el mismo reloj. Lo importante es decir cuál usas.

Cargando herramienta interactiva…

Si no sabes por dónde empezar, elige tu pregunta aquí. La herramienta te dice a qué reloj corresponde, qué conviene anotar y qué no puedes concluir.

Cargando herramienta interactiva…

Micelio y seta: dos escalas#

Un hongo filamentoso está formado por hifas, que son filamentos finísimos. La red que forman todas juntas es el micelio. Esa red vive dentro del suelo, la madera o la hojarasca y es la parte que se alimenta y se extiende. La seta es el cuerpo fructífero: la estructura que produce las esporas y que aparece solo durante un tiempo (Australian National Botanic Gardens).

Una imagen que ayuda es la del manzano. El árbol está ahí aunque no tenga fruta, y la manzana se ve unas semanas. El micelio sería el árbol y la seta, la manzana. La comparación se queda corta en un punto: las esporas de los hongos no son semillas, son otro tipo de estructura.

Esto cambia por completo cómo se lee un plazo. Si ves una seta hoy, no sabes desde cuándo existe el micelio que la produjo. Y si no ves ninguna, el micelio puede estar perfectamente.

Grupo de setas pardas con láminas claras sobre un tronco partido, con cielo azul al fondo.
Cuerpos fructíferos sobre madera: una foto aislada no permite fechar su aparición ni el inicio del micelio. Fotografía de Anastasiia Merkulova, Wikimedia Commons, CC BY 4.0; observación 62396604 de iNaturalist, determinada allí como Pleurotus ostreatus.

Procedencia: archivo de Anastasiia Merkulova · licencia CC BY 4.0.

Dos escalas de tiempo de un mismo hongo
EscalaQué se observaCómo se puede fecharQué no dice
MicelioLa red de hifas en el sustrato, casi siempre ocultaSolo con estudios que la sigan de forma directa, no con una foto de la setaQue haya fructificación pendiente
Estructura visiblePrimordio o seta que se ve a simple vistaCon la última visita sin ella y la primera con ellaCuánto tardó en formarse ni desde cuándo existía el hongo

No hay una cuenta atrás única#

Es tentador buscar un número: «tantos días después de la lluvia». Pero cada especie tiene su ritmo, cada sitio tiene su clima y cada hongo llega a ese día con una historia previa diferente. Verás cifras sueltas en prensa y foros, como «una o dos semanas» para determinadas setas tras la lluvia. Son orientaciones sueltas, y no hemos encontrado una medición publicada que las respalde para cualquier especie y lugar.

Qué enseñan los registros noruegos#

Los estudios de campo sí enseñan qué factores pesan. Con unos 34 500 registros de herbario de Noruega, un equipo vio que la fructificación de otoño se había retrasado de media 12,9 días desde 1980. También vio que las zonas del norte y las más continentales fructificaban antes que las del sur y las más oceánicas. Y las temperaturas más altas en los meses de otoño e invierno se asociaban con un retraso, tanto ese año como el siguiente (Kauserud y colaboradores, PNAS, 2008).

Otro análisis, con 66 520 registros de 271 especies noruegas, relacionó el tamaño de la espora con la época. De media, duplicar el volumen de la espora correspondía a fructificar unos 3 días antes (Kauserud y colaboradores, Biology Letters, 2011). Es una diferencia pequeña y una tendencia media. La variación que quedaba sin explicar por la especie o el género era grande, así que ese dato no sirve para predecir cuándo saldrá una seta concreta.

Qué hace variar el momento de aparición
FactorLo que muestran los registrosCómo leerlo
EspecieSe asocia el tamaño de la espora con unos 3 días de diferencia por cada duplicación de volumenTendencia media entre especies, no una norma para cada una
LugarFructificación más temprana en el norte y en zonas continentales de NoruegaUna región no sirve de patrón para otra
Historia previaLa temperatura de otoño e invierno se asocia con el retraso del mismo año y del siguienteEl momento depende de meses anteriores, no solo de la última lluvia

Aparecer de una noche a otra#

A veces vas a un sitio un día y no hay nada, y a los pocos días hay setas. Parece que crecieron de golpe. Lo único que sabes es que entre una visita y la otra se hizo visible algo que antes no veías.

Esa primera detección no es el nacimiento. Antes de ser visible, el hongo ya existía como micelio, y la seta puede haber estado empezando a formarse sin que nadie la viera. Tampoco es la edad de la seta, porque no sabes en qué momento exacto del intervalo empezó a asomar. Y depende de quién mire: un esbozo pequeño entre hojarasca se pasa por alto con facilidad.

Un caso inventado para practicar, con fechas ficticias:

Ejemplo con dos visitas
VisitaFechaQué se veQué puedes decir
Primera4 de octubreNada sobre el troncoEse día no había estructura visible
Segunda7 de octubreVarias setas pequeñasYa había estructura visible
ConclusiónEntre ambasVentana de 3 díasSe hicieron visibles dentro de ese tramo. No «tardaron 3 días»

Con una visita diaria, la ventana se acorta a un día. Con una visita al mes, la misma observación solo te dice que pasó en algún momento de ese mes. La ventana nunca es más corta que el intervalo entre tus visitas.

Cómo registrar visitas y leer ventanas#

Si quieres seguir un punto concreto, lo que más vale es un registro ordenado. En cada visita anota:

  • La fecha y la hora aproximada.
  • El lugar exacto, con alguna marca fija o una foto del entorno para reconocerlo.
  • Qué se ve y qué no, incluido «nada visible». Un hueco honesto vale más que una suposición.
  • Una referencia de tamaño, como una regla o una moneda junto a lo que fotografías.

Con dos fechas clave puedes calcular la ventana. Introduce la última visita en la que no veías nada y la primera en la que sí. La herramienta te da el tramo de días y te recuerda qué puedes decir y qué no.

Cargando herramienta interactiva…

Material para mirar de cerca#

Una lupa o un microscopio de bolsillo te ayudan a ver la superficie, los márgenes y los detalles de lo que fotografías, y a documentar mejor cada visita. Son ópticas de uso general: no equivalen a un microscopio de laboratorio ni identifican especies por sí solas. Antes de elegir, piensa qué detalle quieres ver y desde qué distancia.

Ejemplos documentados de duración#

Sí existen mediciones con números, pero cada una mide una cosa distinta y en un organismo distinto. Por eso no se pueden ordenar en una única escala ni usar para estimar cuánto tardará una seta cualquiera.

Un caso de laboratorio es Neurospora crassa, un moho del pan que se usa como organismo modelo. En tubos de carrera, que son tubos largos donde se mide cuánto avanza el frente de crecimiento, se midieron tasas de unos 3,7 a 4,0 milímetros por hora a 25 °C. En el mismo trabajo, cinco especies del género crecían a la mitad de esa velocidad o menos (Scharf y Seidel, Fungal Genetics Newsletter 33). Es la velocidad de un filamento en un tubo, no la de una seta.

Una seta modelo#

Otro modelo es Coprinopsis cinerea, una seta que se estudia en laboratorio. Sus cuerpos fructíferos pueden obtenerse de forma sincronizada, y eso permitió a un equipo comparar 13 puntos de su desarrollo, entre estadios y tejidos (Muraguchi y colaboradores, PLoS ONE, 2015). El estudio describe qué cambia en cada etapa. No ofrece un plazo extrapolable al bosque.

Ejemplos documentados y lo que miden
EjemploQué se midióDato publicadoPor qué no responde a «cuánto tarda una seta»
Neurospora crassaAvance de un frente de hifas en tubo de laboratorioUnos 3,7 a 4,0 mm por hora a 25 °CEs un moho, mide un filamento y se midió en condiciones controladas
Coprinopsis cinereaEtapas del desarrollo del cuerpo fructífero en laboratorio13 puntos comparados entre estadios y tejidosDescribe etapas, no da un plazo para otras especies ni para el campo
Setas de otoño en NoruegaFecha de fructificación según el tamaño de la esporaUnos 3 días antes por cada duplicación de volumenEs un promedio entre 271 especies, con mucha variación sin explicar
Herbarios noruegosCambio en la fecha de fructificación de otoño desde 1980Retraso medio de 12,9 díasMide una tendencia de décadas, no el desarrollo de una seta

Registros de muchos años#

La fenología es el estudio de cuándo ocurren los fenómenos naturales cada año, como la floración o la fructificación. En hongos, se apoya en registros fechados y localizados que permiten relacionar la aparición de setas con el clima (Universidad de Oslo, proyecto ClimFun).

Con ese tipo de datos se han visto cambios en la temporada. Un análisis de 56 años de registros de otoño en 315 especies encontró que, de media, la primera fructificación del año llegaba antes y la última después. Además, muchas especies fructificaban ya dos veces al año (Gange y colaboradores, Science, 2007). Otro trabajo con 746 297 registros de 486 especies de Austria, Noruega, Suiza y el Reino Unido, entre 1970 y 2007, vio que la temporada se alargaba en todos los países y que el día medio de fructificación se había retrasado. También advierte de que la respuesta variaba mucho de una especie a otra (Kauserud y colaboradores, PNAS, 2012).

Qué no miden estas series#

Estas series cuentan cómo cambian poblaciones de especies durante años. No miden cuánto tardó en formarse una seta, y por eso no sirven para fechar la tuya. Son observacionales: muestran asociaciones con el clima, no una causa demostrada para cada especie.

Para tu próxima visita#

Anota fecha, lugar y estado, aunque no haya nada. Cuando ya tengas dos o tres visitas, compara ventanas en vez de contar días hacia delante. Así sabrás qué cambió entre fotos sin prometerte un plazo que nadie ha medido.

Preguntas frecuentes#

¿Cuántos días tarda en salir una seta después de llover?

No hay una cifra que valga para todas las especies y lugares. Depende de la especie, del clima y de lo que pasó semanas antes. Si registras tus visitas, puedes acotar una ventana propia, pero no prometerte un número.

¿Una seta crece de la noche a la mañana?

Lo que sabes es que entre dos visitas se hizo visible. No sabes cuánto tiempo llevaba formándose. El micelio ya estaba ahí, y un esbozo pequeño es fácil de pasar por alto.

¿La primera foto marca el nacimiento del hongo?

No. Marca la primera vez que alguien documentó algo visible. El hongo existía antes como red de micelio.

¿Un estudio de temporada me dice la velocidad de una seta?

No. Los estudios de temporada describen cuándo suelen verse setas de muchas especies en una región. El desarrollo de una seta concreta es otra medida distinta.

¿Cuánto vive una seta?

Depende de la especie y del sitio, y las fuentes que hemos consultado no fijan una duración común. Lo que puedes anotar es el tramo entre la primera visita con la seta visible y la última. Que desaparezca no significa que el hongo haya muerto: el micelio puede seguir en el sustrato.

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  1. D
    David Morandeira

    Pois mira, acabo de ler este artigo sobre o tempo que levan os cogomelos máxicos para medrar e quedei abraiado! Sempre me chamou a atención o mundo destas criaturiñas e agora, grazas a esta lectura, sinto que teño un coñecemento moito máis fondo. O autor explicou todo tan ben e con tal detalle que ata un meco coma min puido entender sen problema. É de agradecer cando alguén se toma o tempo de compartir a súa sabedoría desta maneira tan clara e entretida. Agora, coas ganas que teño, igual me animo a probar a cultivar uns cantos na miña propia casa. Moitas grazas e un saúdo dende Lugo!

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